jueves, 10 de julio de 2014

Η Διδώ Σωτηρίου, Didó Sotiríu -3


Kos.
Grecia, 2013.

Ματωμένα χώματα -3
Tierras de sangre

El desastre

Cap. XV.
- "De pronto un rumor empezó a recorrer la trinchera. Más parecía el silbido de una víbora que una orden. Se detuvo sobre nuestros cuerpos y los paralizó en vez de liberarlos. ¡Retirada! ¡Retirada! ¡Retirada!" (Pág. 269)
- " '¡Se ha hundido el frente! ¡Estamos perdidos!' " (271)
- "Lo que ocurrió entonces es difícil de describir. Nadie se paró a pensar o a escuchar orden o consejo alguno. Se diría que llevaban meses preparados, esperando aquel momento para echar a correr. Cada uno por su lado, sin volverse siquiera a mirar a su hermano." (271)

Toda esta última parte de la novela es también un relato terrible, por la brutalidad de algunas escenas y la desesperación del momento. En la desbandada vuelven a producirse escenas de odio y violencia, pillaje, violaciones, asesinatos, no sólo contra la población turca sino entre los propios soldados, y contra los civiles griegos que huyen también hacia la costa mediterránea, temiendo las represalias turcas, cuyos guerrilleros hostigan ya la retaguardia en retirada del derrotado ejército griego.
- "Sólo se había detenido allí para rebuscar relojes y dinero en los cadáveres..." (273)
- "Por dondequiera que pasáramos, desolación. En los pueblos turcos, fuego, masacres, violaciones, saqueos." (275)
- "Me puse de nuevo en marcha. Ya no me daba miedo la muerte. Más bien eran los vivos los que me daban miedo, que habían perdido todo rastro de humanidad." (276)

- " 'Ahora nos reuniremos todos en Esmirna, nos embarcaremos para Samos, que está a un tiro de piedra, a esperar que pase la tormenta y luego volveremos a nuestra tierra?.' " (278).
Pero eso ya no sería posible...

La historia del abuelo que busca a su nieto, perdido después de un accidente en el tren donde viajaba con él,
con su abuela y con su madre, es de las más dramáticas del libro, enternecedora y dolorosa como pocas. Trágica de hecho.
- " 'Pobrecito mío, tu abuelito te está buscando. ¿Dónde te habías metido?' " (278)
- " '¡Vamos a buscar a mi madre, abuelito!'
'¡Vamos hijo, vamos!'
Unos que estuvieron escuchando la historia le gritaron: 'Oye, viejo, ¿has perdido la razón o qué? Os vais a perder tú y el niño'. '¡Que por ahí corren los guerrilleros de Pehlivan!'
¡Pero el viejo y el niño se dieron la vuelta y echaron a correr! La noche lo cubrió todo. ¡Aquel mundo no era obra de Dios! ¡No, no lo era! " (280)

Zülfü Livaneli.  Nefesim Nefesine.

http://www.youtube.com/watch?v=wJQ8FzAjzM8

Cap. XVI.
- "En cuanto puse el pie en Esmirna me paré a recobrar el aliento, me santigüé y me entró una repentina alegría. Los griegos siempre habían hallado cobijo y protección en Esmirna. Los turcos la llamaban 'gavur Izmir' (Esmirna la infiel) y para ellos era realmente la Infiel. Pero para nosotros era la alegre y hospitalaria capital del helenismo. Que olía a jazmín y anhelaba su libertad." (281)

- "¿Oyes lo que te digo? ¡Trikupis ha tomado el mando y ha pasado al ataque! ¿Lo sabías?" (284)
- "¿De qué Trikupis habla, abuelo? ¡A otro con ese cuento! A Trikupis lo han capturado junto a todo su ejército. Los mandamases de Atenas nos han dejado en la estacada y sólo Dios sabe lo que va a ser de nosotros. Y en cuanto a los ingleses no se engañe. Que ni a ellos, ni a los franceses, ni a los norteamericanos, ni a nadie de su calaña, pero es que a nadie le importamos un pito. ¡Son ellos los que nos han cavado la tumba! ¡A ver si se entera! " (284)

- "Lo vamos a dar todo por nuestras familias y por la libertad. Ha llegado la hora del deber..." (285)
- "Habría querido decirle: 'Sí que ha llegado, viejo, sí que ha llegado la hora del deber, pero esos malditos la han desperdiciado. Nos han arruinado mil y una traiciones, los intereses de los grandes, los pasos en falso de los políticos, los malos comienzos y peores finales..." (285-6)

Zülfü Livaneli.  Memik Oğlan.

http://www.youtube.com/watch?v=sZTVQ5nV9TI


Mezquita de la Logia.
Kos, 2013.
    
- " 'Abuelito -gritó el chaval con voz temblorosa-. ¡Que se va la armada!' "
'¿Qué armada, tontaina?'
'¡La armada griega!' "(288)
- "Luego ocurrió algo tan ruin que nos hizo recobrar el conocimiento. ¡Un buque de guerra francés, el 'Waldeck-Rousseau', empezó a tocar nuestro himno nacional! ¡Los aliados, tal como exigían las ordenanzas y el protocolo, saludaban al buque insignia griego que se hacía a la mar! 
Semejante afrenta desató la rabia." (289)
- "¡A casa del gobernador Steriadis!. [...] ¿Que se ha fugado?. [...] ¡Lo han salvado los ingleses! ¡Le han ayudado a huir!" (290)

- "Cuando cayó la noche, la calma volvió al muelle. Todo el mundo había encontrado cobijo y estaba a la espera de los acontecimientos. Sólo el miedo se paseaba por aquellas calles oscuras como un sereno que presagiaba el más terrible de los amaneceres que los griegos hayan conocido..." (290)

Σαν την Σμύρνης το Γιαγκινι.

http://www.youtube.com/watch?v=DVnBIfnATtA&list=RDmZLIwg2u4AQ

Cap. XVII.
Los dos últimos capítulos son también desgarradores, Axiotis, el protagonista encuentra a su madre y a un hermano, que ingenuamente piensan que nada va a pasar. La realidad los desengañará muy pronto. Las tropas de Atatürk están a las puertas de Esmirna. Las potencias extranjeras mantienen sus barcos en el puerto, enfrente de la ciudad, pero no intervendrán en defensa de una población civil que será masacrada a la vista de todos.

- "Me vestí de civil y me sentí como si volviera a nacer.
'Levantaos y vámonos al muelle -dije-. Es lo mejor que podemos hacer. Allí están las flotas extranjeras. Ellas nos protegerán'.
Encontramos un rincón en el Malecón justo enfrente de los buques de guerra y pasamos allí la noche, tiritando de frío y de angustia. Al amanecer desembarcaron unas patrullas inglesas a recoger a los miles de hombres, mujeres y niños que allí estábamos. Nos metieron en una sesenta barcazas que había en el puerto y nos remolcaron hasta sus navíos."

Pero no los embarcan en los navíos, los mantienen en las barcazas, casi como rehenes. No obstante a todos les pareció una señal del cielo. Sobre todo cuando vieron desde allí cómo Esmirna empezaba a arder, mientras miles de personas confluían desesperadas en el Malecón, perseguidas ya y asesinadas por los irregulares turcos. La gente se tiraba al mar huyendo y el agua estaba sembrada de cadáveres, los que lograban llegar a los barcos extranjeros eran obligados a soltarse y acababan ahogándose también. Mientras tanto, el espectáculo en el paseo de Esmirna era dantesco...
Son imágenes que los mismos occidentales rodaron desde sus barcos, para la historia -de la infamia, diría-, mientras alzaban el volumen de las marchas militares y canciones bullangueras que sonaban por los altavoces, para no escuchar los gritos desgarradores de los que estaban siendo asesinados.

- "Al anochecer los turcos dispararon varias veces en dirección a las barcazas"
- "Al amanecer llegaron unos remolcadores a llevarse las barcazas. No tardamos en darnos cuenta de que los remolcadores no eran ingleses, sino turcos." (302)
De nuevo la gente se tira al agua. "El mar se vistió de negro. [...] Se agarraban de los buque de guerra para salvarse y recibían a cambio agua hirviendo y garrotazos con bicheros y palos de madera." (303)
Amarran las barcazas a tierra y los tiene allí tres días. "Cada dos o tres horas irrumpían arrogantes los zeybekos con sus cintos colorados cargados de pistolas y alfanjes, y se llevaban consigo a la flor de la juventud. Cogían con sus manazas a los chicos más apetecibles y a las más guapas muchachas, se los llevaban detrás de la aduana, los violaban y luego los ejecutaban." (304)
Una vez en tierra, la gente se refugia en los cementerios, las escuelas, las iglesias, las fábricas. Hasta allí van a buscarlos los turcos para llevarse a los hombres. Nuestro protagonista y su hermano se despiden de su madre. "Kostas se echó a llorar, como si supiera que no iba a volver, como no volvió nuestro Stamatis...". (El hermano pequeño, también en el ejército griego) (307)

Ηλίας Κατσούλης. Παντελής Θαλασσινός.  Τα Σμυρνέικα τραγούδια.

http://www.youtube.com/watch?v=sUZlvQbNvPU

Balcón otomano.
Ciudad nueva de Rodas. 2013.

Cap. XVIII.
- "Formamos una columna, dos mil hombres, y echamos a andar hacia el cautiverio. [...] Pero las desgracias empezaron en las mismas calles de Esmirna. En cuanto nos pusimos en marcha, una muchedumbre enfurecida, sedienta de venganza, se abalanzó sobre nosotros con palos, piedras y barras de hierro."
- "Antes de que llegáramos a Basma Hane ya habían caído muertos cincuenta hombres. A los heridos los sacaban a rastras de la fila los propios guardianes..." (308)
- "Estuvimos andando tres días sin una sola gota de agua." (309)

Entre escenas de auténtico horror, separan a los dos hermanos, que ya nunca volverán a verse.
- "No alcanzamos a despedirnos. Lo seguí con la vista. Se perdió entre el gentío que se desparramaba como el fango por la carretera. Se los llevaban a Magnesia. Allí, durante los primeros días, ametrallaron en un barranco a cuarenta mil cautivos." (311).
A Manolis Axiotis lo envían, junto a otros 500 a la región de Aydín, su tierra y la de Didó Sotiríu. Hay otra escena terrible, de un niño a quien su padre, un clérigo musulmán, ordena degollar a un prisionero que violó a la madre. No he querido describir este y otros episodios, por no pisar los desenlaces de las historias, pero también por ahorraros hoy ese dolor, basta con leerlo una vez en el libro.

Cerca de Kirkika, su pueblo, ahora abandonado y en ruinas, consigue escapar con un amigo, "Conocíamos bien aquella región. Aquellas eran nuestras montañas." (316)
- "En cuanto nos acercamos a Kirkika no conseguíamos dominar la emoción. [...] Cada casa, cada calle, cada árbol y cada piedra de aquella tierra estaban indisolublemente unidos a nuestra alma y a nuestros recuerdos.
¡Nos echamos a llorar! " (316-7)
En el pueblo se aprovisionan y cogen unos odres con la intención de hincharlos y pasar a nado hasta Samos.
- "Entre Çagli y Samos hay una isla desierta. Si conseguíamos llegar allí sanos y salvos, luego era un salto hasta Samos. Haríamos señales a los pescadores." (318)
"Hinchamos a toda prisa los odres, pero, cuando íbamos a tirarnos al agua, a Panos le entró miedo. Era la primera vez que se metía en el mar. [...] Se me encogía el alma. [...] Panos se emocionó."
Intenta convencerlo, sin resultado, "Si encuentras una barca y puedes, ven por mí. [...] Comprendí que se había dado por vencido y que no me iba a seguir." (319)

El final no lo voy a desvelar tampoco, pero recogeré una última cita. Han sido tres entradas muy largas y dejaré para otra ocasión mi intención de referirme, algo más extensamente, a la biografía y al trabajo de Didó Sotiríu. He preferido, a cambio, rescatar el mayor número de citas que, como ya he repetido en cada ocasión, rompen el texto original, por completas que sean, y nunca podrán sustituir a una lectura del libro. Ésa es mi intención al menos, la lectura completa del original.

"Lo suyo es que hubieran mandado barcos a recoger a la gente para ponerla a salvo. Pero ni eso.
'Yo sé por qué. Me lo dijo un capitán. Por lo visto en El Pireo se llegaron a reunir noventa y dos barcos de gran calado dispuestos a hacerse a la mar para ir a Asia Menor a recoger a la gente. pero nada más zarpar recibieron un telegrama secreto del gobierno: 'Travesía facultativa, servicio discrecional. ¡Y de los noventa y dos barcos sólo emprendieron el rumbo diecisiete!' " (323-4)

- "¡Malditos sean los culpables!"

Σαββίνα Γιαννάτου. Primavera en Salonico.  Σμυρνέικο Μινόρε.


Salud y buena letra. 

Ramiro Rodríguez Prada


P. D. La novela  Ματωμένα χώματαTierras de sangre, de Didó Sotiríu, la editó en Barcelona  Narrativa del acantilado, en noviembre de 2002, traducida por César Montolíu, que recibió el premio Antonio Tovar
de traducción (2001), de la Asociación Hispano-Helénica. Cubierta de Marta Serrano. Vale.

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